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Selección y tratamiento de la uva

Una vez seleccionados los racimos en el viñedo, cuidando que vayan con su propia pruina, se transportan rápidamente a la BODEGA, haciendo la descarga racimo a racimo depositándoles en la mesa de selección sinfín y con regulación de velocidad, para proceder a otra visualización del racimo y desechar alguno que se haya pasado, con una cinta sin fin se eleva a la despalilladora de criba de teflón alimentario, para que caigan las uvas en una mesa vibrante, que hace que las uvas a través de la vibración se extiendan en manta y así visualizar otra vez las uvas una a una y poder eliminar los pedicelos de la uva o algún trozo de raspón que esté desquebrajado, la vibración hace también que se desplacen hacia delante donde hay unos peines por donde tiene que pasar solo la uva, y caen pasando por una turbina de aire que con su regulación hace que solo pasen a la siguiente fase del proceso las uvas de un diámetro ya prefijado, para que pasen a la pre estrujadora de rodillos elásticos y móviles y esta solo aplaste ligeramente la uva para así quedar oculta la pepita dentro de la uva y que no afloren los taninos indeseables, consiguiendo que la uva por su propio peso sangre para así crear el autentico VINO DE YEMA, haciendo a su vez la fermentación alcohólica (fermentación por levaduras).

Seleccionamos la uva una a una
En los depósitos de fermentación controlamos la temperatura, alimentamos a las levaduras y bazuqueamos o bastoneamos varias veces al día haciendo que el sombrero esté siempre húmedo y que se vayan integrando en el liquido las antocianinas que son las que dan el color al vino y los taninos así como otros 598 componentes que tiene las uvas y 1.200 cuando ya es vino, una vez que la densidad de los mostos llega a 990, ya es vino y procedemos a retirar con exquisito cuidado el líquido puro a depósitos o cubas, esperamos 10 días y provocamos la fermentación malo-láctica, este es el vino que destinamos a vino de yema que no pasa por prensa, el resto del sombrero y líquido se pasan a prensa para otros destinos, como puede ser a granel, cuando termina la fermentación malo-láctica abrimos las puertas de la Bodega, dejamos pasar los fríos del invierno y las partículas en suspensión se depositan en el fondo de los depósitos para así poder limpiar los vinos de una forma natural antes de pasar a la crianza en cubas de roble francés con un mínimo de 24 meses de barrica haciendo vinos de reserva finos y elegantes.